Leandro Fernández Asís
Entrevista a Carmen Romero, la artista local que triunfa en el mundo del muralismo
Carmen
Romero es una de las artistas más destacadas de Molina de Segura, cuyo trabajo
ha trascendido las fronteras de su ciudad natal y ha ganado reconocimiento a
nivel nacional e internacional. Especializada en el muralismo urbano, Carmen ha
logrado transformar paredes grises y vacías en verdaderas obras de arte,
combinando elementos de la naturaleza, la historia local y el simbolismo social
en sus murales. En una charla exclusiva, nos contó cómo empezó en este
fascinante mundo, los desafíos que ha enfrentado a lo largo de su carrera y su
visión sobre el arte en espacios públicos.
Pregunta:
Carmen, sabemos que el muralismo no es una disciplina fácil, ¿cómo fue tu
primer acercamiento a esta forma de arte?
Carmen
Romero: Pues mi primer contacto con el muralismo fue cuando era adolescente.
Siempre me gustó dibujar, pero no fue hasta que descubrí el graffiti en las
calles de la ciudad que me di cuenta de que había una manera de fusionar el
arte con el espacio público. En ese momento, las paredes de Molina de Segura me
parecían lienzos en blanco esperando ser transformados. Empecé a pintar de
forma clandestina, porque no había muchos lugares en los que te permitieran
hacerlo, pero con el tiempo las autoridades empezaron a ver el muralismo como
una forma de arte legítima, y eso me dio la oportunidad de exponer mi trabajo
de manera profesional. No fue fácil, porque el arte urbano no siempre es bien
recibido, pero la pasión por lo que hacía me impulsó a seguir adelante.
Pregunta:
Has trabajado en numerosos murales, tanto en Molina de Segura como fuera de la
ciudad. ¿Cuál ha sido el mural que más te ha marcado emocionalmente?
Carmen
Romero: Cada mural tiene algo especial para mí, pero si tuviera que elegir uno,
diría que el mural que hice en el Centro Cultural La Serreta en Molina de
Segura es el que más me ha marcado. Fue una obra muy personal porque decidí
representar el legado agrícola de nuestra región, pero con un enfoque
contemporáneo. Quería rendir homenaje a nuestros agricultores, que muchas veces
no tienen el reconocimiento que merecen. Lo pinté con colores cálidos, usando
elementos simbólicos que reflejan tanto la dureza del trabajo en el campo como
la belleza del paisaje murciano. La obra fue muy bien recibida por la
comunidad, y ver las reacciones de los vecinos cuando lo terminamos fue algo
increíble. Además, me permitió conectar con muchas personas que nunca se habían
interesado por el arte urbano y me hizo sentir que el muralismo puede ser una
forma de enriquecer culturalmente una ciudad.
Pregunta:
¿Qué significa para ti el arte en espacios públicos y cuál es el impacto que
crees que puede tener en la sociedad?
Carmen
Romero: Para mí, el arte en espacios públicos tiene un poder transformador. Las
paredes son parte de la ciudad, son lo primero que vemos cuando caminamos por
sus calles, y pueden ser mucho más que simples muros. El arte en espacios
públicos tiene la capacidad de cambiar la percepción que tenemos de nuestro
entorno, de hacerlo más humano, más cercano y más diverso. También puede
fomentar el sentido de identidad colectiva, porque un mural no es solo una
creación de un artista, sino también un reflejo de la comunidad. En muchos
casos, los murales se convierten en símbolos de lucha, de esperanza o de
celebración de la cultura local. En Molina de Segura, por ejemplo, mis murales
siempre han tenido una conexión muy fuerte con la identidad del pueblo, y es
muy bonito ver cómo la gente se siente parte de esos espacios artísticos.
Pregunta:
Sabemos que tu último mural en el centro de Molina de Segura ha sido un éxito
rotundo. ¿Qué inspiró esta obra?
Carmen
Romero: Este mural fue una verdadera celebración de nuestra historia y nuestras
raíces. Se trata de un homenaje a la evolución de Molina de Segura, desde sus
primeros días como un pequeño pueblo agrícola hasta la ciudad moderna que es
hoy. Quise representar a varias generaciones de molinenses: desde los
agricultores que han sido el pilar económico durante siglos, hasta los jóvenes
que están tomando el relevo con nuevas ideas. También incluí elementos
representativos de la vida en el municipio, como las huertas y el río Segura,
pero con un toque contemporáneo. La idea era hacer una obra que, por un lado,
reflejara nuestra tradición, pero que, al mismo tiempo, mirara hacia el futuro.
El mural fue una invitación a la reflexión sobre cómo seguimos construyendo
nuestra ciudad día a día.
Pregunta:
A lo largo de tu carrera, ¿qué retos has enfrentado y cómo los has superado?
Carmen
Romero: Los retos han sido muchos, especialmente al principio. En el mundo del
muralismo, a menudo te encuentras con la resistencia de quienes no entienden el
arte urbano como algo legítimo. El hecho de que muchas veces los murales se
realicen en espacios públicos también genera cierta controversia, porque
algunas personas piensan que "ensucian" el entorno. Al principio, eso
me desanimaba, pero poco a poco fui demostrando con mi trabajo que el muralismo
tiene un valor cultural profundo. Además, el hecho de ser mujer en un ámbito
tradicionalmente dominado por hombres también ha sido un reto. Sin embargo,
creo que he demostrado que el arte no tiene género, y que la creatividad y el
talento no dependen de eso. A lo largo de los años, me he rodeado de personas
que creen en lo que hago, y eso me ha dado fuerzas para seguir adelante.
Pregunta:
¿Cuál es tu visión sobre el futuro del muralismo y qué proyectos tienes en
mente?
Carmen
Romero: El muralismo está viviendo una época dorada, sobre todo en ciudades que
están empezando a ver el valor del arte en espacios públicos. Creo que en los
próximos años veremos más murales que cuenten historias de las comunidades, y
que, además, incluyan temáticas sociales y medioambientales. El arte tiene una
gran capacidad para sensibilizar, y los murales se están convirtiendo en una
herramienta para visibilizar problemas globales, como el cambio climático o las
desigualdades sociales.
En cuanto
a mis proyectos, tengo varias ideas que quiero llevar a cabo en los próximos
meses. Estoy trabajando en un mural en una escuela secundaria de la ciudad,
donde quiero involucrar a los estudiantes en el proceso creativo. Me gustaría
que se sintieran parte del mural, que lo consideraran suyo. También tengo
algunos proyectos en otras ciudades, pero siempre intento mantener un vínculo
con mi comunidad. Molina de Segura siempre será mi base, y siempre quiero
seguir contribuyendo a su paisaje urbano.
Pregunta:
Para finalizar, ¿qué consejo le darías a los jóvenes que están interesados en
el muralismo y el arte urbano?
Carmen
Romero: Les diría que sigan su pasión, que no dejen que nadie les diga que no
pueden hacerlo. El arte urbano es una forma de expresión muy poderosa, y no
tiene límites. Lo más importante es ser fiel a uno mismo, experimentar,
aprender de los demás, y nunca dejar de practicar. No es un camino fácil, pero
si tienes ganas de hacerlo y crees en lo que haces, siempre habrá un espacio
para ti. El arte tiene el poder de cambiar el mundo, y los jóvenes son los que
tienen la fuerza para hacerlo.

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